Rafa Moreno nos cuenta su experiencia en Eurovision 2015

Rafa jamás olvidará la noche del pasado sábado, en la delegación española de Eurovision Song Contest. La verdad, ya le teníamos ganas. En cuanto hemos podido, no hemos dejado pasar la oportunidad para preguntarle por su experiencia, acompañando a Edurne hasta Viena, para hacerla lucir como el sol del amanecer.

Han pasado ya unos días de tu regreso a casa, después de un fin de semana lleno de nervios y emociones. ¿Has puesto ya los pies en la tierra?

En este momento empiezo a ver la luz después de unos días en casa. Ha sido una tarea tan difícil y complicada, con tanta concentración y tanta presión, que me está costando volver a la realidad. Han sido cosas muy bonitas y espectaculares, y sí, me está costando un poquito volver a la realidad.

La noche del 24 de mayo culminaba casi un trimestre de trabajo, acompañando a Edurne en sus compromisos promocionales ¿cómo has conseguido compaginarlo con la agenda del salón Rafaelangel?

Todo esto ha sido posible gracias al equipo Rafaelangel, a mi socia Ángel, que se ha hecho cargo del salón durante el tiempo en que yo no he podido estar. Estas cosas solo se pueden hacer en equipo, con el apoyo de tu gente, y olvidándote de días festivos, aparcando tu vida privada y enfocándote en lo que estás haciendo en ese momento. Ha sido una experiencia personal y profesional maravillosa, de lo más grande que he podido hacer. Gracias al equipo, insisto.

¿Qué se siente al saber que millones de personas están viendo tu trabajo?

No lo quería pensar en ese momento, porque me entraba un poquito de vértigo. Realmente es una responsabilidad muy grande, que intimida un poco, desde el momento en que me confirmaron que tenía que estar ahí. Al final, me hace sentir fenomenal, muy agradecido, fuerte, personal y profesionalmente, pero no deja de producir vértigo.

Nos quedamos impresionados con la coreografía y la puesta en escena de la actuación de Edurne. ¿Cómo se resuelve un peinado que requiere semejante movimiento?

Bueno. Recuerdo el primer ensayo en que vi a Edurne saltando, con la cabeza haciendo el molinillo como lo hacía. Cuando la veía que se ponía de pie y ese pelo en la cara todo el tiempo, estaba un poco preocupado, porque todo el trabajo que yo he hecho en tres meses se podía venir al suelo por la coreografía. Entonces, me tuve que inventar de qué forma el cabello podía volver al sitio, con la ayuda de la turbina y con truquitos de peluquero, de forma interna, colocando el cabello de forma que al ponerse ella de pie volviera todo a su sitio.

Sin embargo, la mayoría de looks que vemos en las revistas provienen del trabajo en el estudio, donde todo está bajo control y no se escapa un cabello. Técnicamente, el de Edurne es toda una obra de ingeniería ¿Estás satisfecho con el resultado?

Esta pregunta yo se la haría a ella. ¿Está Edurne satisfecha con el resultado final? Porque yo sí lo estoy. Realmente, creo que ella sí está contenta. Pienso que hemos podido ajustar a cada estilismo y a cada momento el peinado adecuado para ella, respetando su persona y su cabello, que tiene un pelazo. Sí, estoy muy contento.

¿Qué productos Schwarzkopf Professional has utilizado?

Edurne tiene una melena rubia muy larga que hay que hidratar constantemente. Entonces, hemos utilizado la línea BlondMe para hidratar y dar brillo a su dorada melena. Mascarilla cada dos días. Dormía con la mascarilla puesta y, bueno, todos los días ha sido un trabajo de nutrir, lavar, marcar, para que el cabello siempre esté brillante y suelto.

Este ha sido un gran trabajo en equipo. A la hora de coordinar tu propuesta de maquillaje y peluquería, junto al vestuario de José Fuentes y el estilista David López ¿te has visto condicionado por alguna limitación o has tenido plena libertad?

Al principio, cuando aún no nos conocíamos bien en el equipo, hablando de cada look que íbamos a conseguir pero, al final, ella y yo casi funcionábamos solos, sabiendo lo que más le favorecía y la iluminación que iba a tener. Ella no ponía ninguna traba. Nos hemos dejado llevar y ha sido algo que ha ido fluyendo. Al final, íbamos todos a una. Un equipo fusionado, donde no ha hecho falta debatir nada.

Además de la presión y la responsabilidad propia del espectáculo, Eurovisión no deja de ser un certamen de enorme rivalidad. ¿Has hecho amigos en Viena?

Bueno. Amigos, amigos… me habría gustado, pero no hemos tenido demasiado tiempo. Es verdad que entre todas las delegaciones ha habido muy buen rollo. Todo el mundo nos saludábamos. No había rivales. Eso estaba muy bien. Ha sido todo fantástico pese a la tensión y los nervios.

¿Qué te ha sorprendido más de la experiencia?

Mi sorpresa ha sido Edurne. Ver la fortaleza que ha tenido, su aguante, lo perfeccionista que es, los madrugones que se ha pegado, las horas que ha estado con tacones, peinada y maquillada, sin darle importancia. Sin duda es lo que a mí más me ha sorprendido.

Y ahora ¿qué proyectos tienes en mente?

Pues centrarme en nuestro salón. Volcarme en él, que es lo que tengo que hacer. Tengo que estar aquí. Van a ir saliendo más cositas, de las que ya hablaré en su momento.

Por Emilio Ferrer.
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